ESCUELA
DEMOCRÁTICA: SUDBURY VALLEY
Historia:
Sudbury
Valley School se creó en 1968 en Framingham (Massachusetts, EEUU)
sobre la base de una confianza total en que el niño puede aprender
por sí sólo todo aquello que realmente necesita aprender. Sus
aproximadamente 200 alumnos de entre 5 y 18 años se enfrascan en
actividades escogidas por ellos mismos sabiendo que la
responsabilidad de su aprendizaje es suya y sólo suya. Pueden
moverse libremente por la enorme casa, jardines y granero que
constituyen el espacio de la escuela, cotillear y aprender de lo que
están haciendo los demás, o pedir ayuda a un adulto cuando la
necesitan. Las estancias se han ido acomodando a los intereses que
surgían en grupos de alumnos: por ejemplo, donde en los 70 se curtía
piel ahora hay un estudio de grabación y edición musical. Los más
pequeños generalmente juegan al aire libre, usan el torno de barro,
atrapan insectos o pescan en el lago; mientras los mayores leen,
charlan, tocan instrumentos, hacen pastelitos para recaudar fondos
para sus proyectos, usan Internet, se enseñan juegos o se preparan
para el examen de entrada a tal o cual Universidad.
Elegir
lo que se aprende:
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Los
alumnos no sólo son responsables de su propio aprendizaje; también
lo son del funcionamiento de la escuela. En esta pequeña pero
compleja democracia, el órgano central es el School Meeting, una
reunión semanal donde se decide prácticamente todo: en qué
invertir el presupuesto, qué profesores se vuelven a contratar el
año que viene, modificaciones al Libro de Leyes, etc. En esta
reunión, moderada por un alumno, todos los miembros de la comunidad
educativa tienen voz y voto: no importa si se trata de una niña de 5
años, un adolescente de 13 o un profesor de 55. Cuando hay funciones
que superan al School Meeting, se eligen comisiones.
Entre
dichas comisiones destaca el Judicial Comittee, que se encarga de
investigar las infracciones y problemas de convivencia entre miembros
(con el Libro de Leyes de la escuela a mano) y proponer sanciones.
Está formado por 5 alumnos voluntarios, más un profesor que cambia
cada día –de forma que los que realmente saben lo que se cuece son
los alumnos– . Así, un alumno que haya estado comiendo en la
biblioteca puede recibir la sanción de no poder entrar en ella
durante dos semanas, por ejemplo. Lo que en otros centros llamaríamos
“problemas de disciplina” de los adultos para con los niños se
convierte en la eterna pregunta de dónde termina mi libertad y
empieza la del otro; un dilema mucho más cercano a cómo funciona la
vida en comunidad fuera de lo escolar.
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Decisiones
en consenso:
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Una
escuela así, sin exámenes, sin notas, sin horarios ni materias ni
currículum, difícilmente podría ser homologada o siquiera legal en
la mayoría de países europeos (empezando por el nuestro). Sin
embargo, las leyes del estado de Massachusetts delegan la competencia
educativa al nivel municipal, y el ayuntamiento de la ciudad de
Framingham en su día permitió que este experimento llevara el
nombre de “Escuela” y otorgara un certificado de estudios
homologado. Para graduarse, los alumnos deben escribir una tesis
explicando qué han aprendido y por qué creen estar preparados para
dejar la escuela, y defenderla ante un tribunal formado por
profesores de otras escuelas que siguen el modelo Sudbury
(actualmente, unas 40 en todo el mundo).
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Aprender
disfrutando:
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Sin
embargo, esta libertad no está exenta de contradicción. Se trata de
una escuela privada, financiada únicamente a través de las cuotas
de las familias y las donaciones de particulares. Por lo tanto, no es
una escuela que toda persona pueda permitirse. Al ser preguntados por
separado sobre este tema, la respuesta de los padres y los profesores
fue la misma: “somos la escuela privada más barata de todo
Massachusetts; si fuéramos del Estado no nos dejarían hacer lo que
hacemos”. Una contradicción muy estadounidense, en que la libertad
viene pareja con una cierta capacidad económica.
Durante
mi visita, tuve la oportunidad de charlar largo rato con Daniel
Greenberg, ex profesor de Harvard y uno de los fundadores de la
escuela. Escuchó mi interés por las alternativas educativas, y me
dijo: “Hay una cosa que diferencia sustancialmente una propuesta
pedagógica alternativa de otra. Una cosa que o se tiene o no se
tiene. O confías en las capacidades y el juicio del alumno, y por lo
tanto le otorgas libertad y responsabilidad; o desconfías y por lo
tanto lo haces todo en su lugar, decides qué tiene que aprender,
cómo, cuándo, y cuánto lo ha conseguido. O empoderas, o
desapoderas. Y confiar es muy, muy difícil. Sé que si ofreciéramos
una hora al día de las asignaturas “básicas”, lengua y
matemáticas, tendría el triple de alumnos. Pero entonces no tendría
sentido; no estaría confiando en que todo eso, nuestros chavales ya
lo acaban aprendiendo por sí solos.”
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Sin
segregación por edades
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Un
rato después, vi a Daniel Greenberg charlar con una niña de 5 años
que le decía que llevaba tres tiritas: una en cada mano, y otra en
el codo. Él le prestaba el mismo nivel de concentración y atención
que me había prestado a mí para filosofar sesudamente sobre
educación. Sencillamente, se tomaba en serio el tema de las tres
tiritas; no se reía de la niña pensando “qué mona” ni “qué
pesada” ni “qué cosas tiene”. La niña estaba tranquila, y en
sus ojos podías ver que se sentía importante, que se sentía digna
de atención por ser como era y vivir lo que estaba viviendo.
Viendo
esta sencilla interacción, algo en mí lloró de rabia y de alegría.
Rabia, por todas esas veces en que los adultos vertemos nuestra
inconsciencia sobre los niños en relaciones limitadoras,
sintiéndolos personas inferiores e incomprensibles que hay que
moldear. Alegría, por ver este simple ejemplo de que somos capaces
de hacer las cosas de otra manera.
Admisiones:
Sudbury
Valley tiene una política de admisiones libre, aceptando a todos los
solicitantes desde los cuatro años de edad, en el transcurso y
pasando la edad de la escuela preparatoria, que tienen la capacidad
de la plena participación en el programa de la escuela como miembros
autodirigidos, autónomos de la comunidad escolar. La escuela no
descrimina en base a raza, color de la piel, género u origen
nacional o étnico. Una entrevista de admisión les da a los
solicitantes y sus familias la oportunidad de aprender acerca de la
escuela. Toda persona interesada en inscribirse debe primero que nada
pasar una semana en la escuela como alumno visitante. La inscripción
puede realizarse en cualquier momento en el transcurso del año
escolar, mientras haya lugar, y es de un año de la fecha de
ingreso.
Graduación:
La
Escuela Sudbury Valley ofrece un diploma de preparatoria a alumnos
que, a juicio de la comunidad escolar, han defendido adecuadamente la
tésis de que han tomado responsabilidad para prepararse a ser
adultos efectivos en la comunidad en general. Para iniciar los
trámites de la graduación, un alumno debe haber asistido a la
escuela por lo menos el numero de años mínimo que fija La Asamblea.
Graduados
han ido a colegios y universidades en todo el país, y en el
extranjero. La mayoría son admitidos a la escuela de su primera
elección. Otros graduados han entrado directamente al mundo de los
negocios, al comercio, a las artes, a las artesanías, y a las
profesiones técnicas.
-La
posibilidad de que exista la solidaridad entre las personas y los
pueblos.
-El
derecho a ser tratad@s igual, con independencia del color, religión,
ideología, sexo, género, clase social…etc.
-La
libertad de decidir por nosotr@s mism@s la vida que queremos vivir.
-La
justicia que posibilita un reparto equitativo de la riqueza.
-La
tolerancia que nos capacita para la comprensión de las diversidades
humanas.
-El
respeto que nos debemos a nosotr@s mism@s y todos los seres humanos y
a la naturaleza.
-La
cooperación y la ayuda mutua que nos hace aunar esfuerzos para
conseguir los ob-jetivos que nos proponemos.
-El
diálogo razonado que nos ayuda a resolver nuestros conflictos
interpersonales y grupales de forma no violenta.
-El
amor que nos evita la soledad y nos ayuda a caminar por este mundo de
forma satisfactoria.
-La
felicidad que nos proporciona la autorregulación y la armonía con
nosotr@s mism@s y con l@s demás.
El
Dia en Sudbury Valley:
Cualquiera
que séa la hora del día, y cualquiera que séa su edad, los alumnos
en la escuela estan todos haciendo lo que quieren hacer, con gran
intensidad y concentración. Lo mas frecuente es que a los
alumnos no les preocupe si "el aprendizaje" está
sucediendo. Haciendo lo que ellos elígen hacer es el tema común;
aprender es el sub-producto.
La
escuela hierve de actividad. Adultos y alumnos de todas las edades se
mezclan libremente. Podemos encontrar gente en todos lados
conversando, leyendo y jugando. A algunos de ellos podemos
encontrarlos en el laboratorio de fotografía revelando o imprimiendo
fotografías. Otros pueden estar en una clase de danza o construyendo
un librero en el taller de carpintería. Casi siempre hay gente
haciendo música de un tipo u otro, generalmente en varios lugares.
Es posible que véas a alguien estudiando Francés, biologia, o
álgebra. Gente puede estar en las computadoras, haciendo trabajo
administrativo en la oficina, jugando ajedréz, ensayando una
representación, o participando en juegos de papeles. Gente estará
cambiando calcamonías y cambiando meriendas. Un grupo puede estar
vendiendo pizza que hicieron para juntar dinero para un equipo nuevo.
En el cuarto de arte, habrá gente dibujando; pueden también estar
cosiendo, o pintando, o trabajando con barro, en la rueda o a mano.
Siempre
habrá gente jugando felízmente y ocupados, en el interior y al aire
puro/en el exterior, en todas las estaciones y en todo clima. Siempre
hay grupos conversando, y siempre hay individuos leyendo
tranquilamente aquí y allá.
Citas
de Ex-Alumnos:
"Estabamos
tan ocupados, escogíamos cosas difíciles que hacer la mayor
parte del tiempo. Todo era siempre, 'Tienes que adelantar'. Nunca
estaba yo "congelado". Todo era un reto." "La
escuela era algo que yo esperaba día con día".
"La
mayor parte de lo que aprendes en Sudbury Valley es la vida. Aprendes
como tratar con la gente y como lograr que se hagan las cosas y como
organizar todo lo que estudias/aprendes. Parte de ello lo aprendes
viendo a los adultos haciéndolo, o participando con los adultos.
Pero la mayor parte de lo que aprendes, lo aprendes de los otros
chicos, y tiene relacion con la vida -- como vives y como suceden las
cosas. Nosotros lo aprendimos juntos. La mayor parte de ello viene de
sentarse y conversar; te viene una idea y en cierta forma se
desarrolla".
"La
escuela me dió el regalo del tiempo para permitir que mi propio
interés salga a la superficie. Cuando te pones a pintar, tu no solo
te pones a pintar. Tu tienes que pensar en lo que estás haciendo y
porqué. Todo esfuerzo creativo, posiblemente todo esfuerzo en
general, requiere gran cantidad de pensamiento, aún sencíllamente
leer un libro. Tu no lées sencillamente un libro. Tu piensas en lo
que lées. En otra forma lo estas haciendo por nada. La escuela nos
dió el regalo del tiempo para relajarnos, para permitir a esas cosas
que estaban ahí salir a la superficie; nos dió el tiempo para
reflexionar, para la introspección que necesitas para realmente
desarrollar tu creatividad".
"Teníamos
nuestro propio mundo. Éramos fuertes en nuestro propio mundo. Era un
mundo de niños".
"El
ambiénte era una mezcla de todo. Podías andar por toda la escuela y
encontrar a alguien horneándo pasteles, o discutiendo ardientemente,
o hablando acerca de Hinduísmo, o haciendo modificaciones en el
granero. Podías ia a sentarte al sol o podías ir a sentarte en el
cuarto de costura".
"La
escuela me hizo autosuficiénte".
"Yo
créo que todo lo que tú haces ayuda a todo el resto que tú haces,
porque si estas haciendo algo difícil, no es tan diferente que hacer
otra cosa difícil. Puede requerir diferentes destrezas corporales, o
posiblemente hábitos mentales diferentes, pero requiere el mismo
tipo de concentración y requiere el mismo tipo de pensamiento".